Análisis de Heridas de Duelos: El Testimonio Histórico del Dr. Hugues Ravaton, por Daniel Cristi Santander

Como parte del ciclo de charlas en línea “Ruido de Sables” que tuvo lugar en julio del 2020, Daniel Cristi Santander, instructor en Esgrima Histórica Valdivia (Chile), presentó una charla sobre el análisis de heridas de esgrima conforme al testimonio de un famoso cirujano militar francés del siglo XVIII, el doctor Hugues Ravaton. Debido a la importancia de que el practicante de esgrima histórica moderno amplíe su entendimiento sobre lo que una herida de espada suponía para los esgrimistas que hubieron de valerse de la esgrima para defender la vida en distintos períodos y contextos, es que he decidido adaptar el trabajo de Daniel Cristi Santander en un artículo, nuevamente agradeciendo su consentimiento para compartir la información que él generosamente nos está proporcionando a la comunidad de esgrima histórica. Hemos de recordar que este no es un trabajo exhaustivo sobre las heridas de armas blancas y lo que ellas implican en las artes marciales históricas europeas, sino que más bien debe considerarse como un punto introductorio al tema, remitiéndose en este caso al estudio particular del doctor Ravaton.

Enlace a la charla original.

Enlace a la presentación original.

ANÁLISIS DE HERIDAS DE DUELOS: EL TESTIMONIO HISTÓRICO DEL DR. HUGUES RAVATON, POR DANIEL CRISTI SANTANDER

1. LA CIRUGÍA DURANTE EL SIGLO XVIII

Antes de comenzar, cabe señalar que el médico del siglo XVIII no contaba ni con los instrumentos ni la información de los que disponen los médicos contemporáneos; la carencia de anestésicos dificultaba enormemente cualquier operación a la que podía someterse un paciente, y la amputación era una práctica regular entre los cirujanos.

He aquí algunos datos adicionales que pueden ayudarnos a entrar en perspectiva:

-Durante la cirugía se necesitaban varios hombres para sujetar al paciente y era de vital importancia actuar con la mayor celeridad posible.

-Un buen cirujano debía cumplir dos requisitos imprescindibles: permanecer impasible ante las súplicas y hacer su trabajo lo más rápidamente posible.

-En el año 100 d.C el médico romano Celsus escribía: “…El cirujano debe ser joven o cuando menos de edad no muy avanzada. Debe tener la mano firme, segura y que nunca tiemble; ser tan diestro con la mano izquierda como con la derecha; tener el ánimo y el valor suficiente para mantenerse firme ante los gritos del paciente; aunque compasivo, no debe apresurarse más de lo que el caso requiera, ni cortar menos de lo que sea necesario. Debe hacer todo sin manifestar ninguna simpatía ante los gemidos del otro…”.

-Con la eventual profusión del uso de analgésicos, la rapidez en la cirugía dejó de ser un adjetivo elogiable, y muchos profesionales, incapaces de adaptarse a los tiempos de cambio, perdieron su estatus. Algunos sectores de la profesión médica, viendo cómo su mundo se desvanecía, criticaron el novedoso procedimiento, llegando incluso a manifestar que el uso de la anestesia permitía a cualquier tonto ser cirujano.

2. EL DR. HUGHES RAVATON

Hughes Ravaton fue un famoso cirujano militar, autor del tratado Chirurgie d’armée, el cual se mantuvo como referencia por más de un siglo. El libro está dividido en dos partes, la primera parte lidia con heridas de armas de fuego, y la segunda de espadas. Ravaton escribió inteligentemente sobre el tratamiento con sutura en heridas de armas blancas y de fuego, y fue el primero en adoptar el método de doble pliegue en la amputación; también introdujo el método de suspender fracturas en una posición elevada por medio de una bota de hojalata colgada de un cable y conectada con un armazón.

Al momento de publicar su libro en 1768, Ravaton había trabajado por 36 años como cirujano militar y era entonces Cirujano Mayor del Hospital de Landau. El hospital fue uno de los principales hospitales de evacuación para el ejército, y Ravaton debió estar en el frente de la Guerra de Sucesión Austriaca y la Guerra de los Siete Años. Ravaton es impresionante en su conocimiento de anatomía, sin duda desarrollado a través de incontables cirugías, pero también a través de disecciones, muchas de las cuales describe en su libro. Nos entrega una mirada distinta en el cirujano del siglo XVIII que va más allá de la caricatura de carnicero que a menudo nos es presentada.

3. “CHIRURGIE D’ARMÉE” Y LA ESGRIMA HISTÓRICA

El Dr. Ravaton presenta el primer y más extenso trabajo sobre heridas de espada denominada “Chirugie d’armé” en 1768, con 217 páginas y 35 observaciones. Contrario a los autores previos, Ravaton enfoca su trabajo en casos relativamente comunes, por lo que entrega una mirada sobria a lo que las espadas pueden hacer en el cuerpo humano, una realidad que a menudo olvidamos en la práctica abstracta de HEMA. El Dr. Ravaton entrega contexto médico para la esgrima, tanto en términos de lo que podía hacerse para sanar esas heridas, y lo que ciertas heridas podían hacer en el cuerpo humano. Siendo así, es posible que un esgrimista pudiera intentar realizar heridas que pudieran efectivamente matar o simplemente incapacitar a su oponente, y el estado de la medicina en aquel tiempo podía, directa o indirectamente, influenciar lo que este esgrimista decidiera hacer durante un duelo.

La experiencia práctica del Dr. Ravaton con heridas de espadas es algo que es desconocido para muchos cirujanos hoy en día. En 36 años de práctica como cirujano militar, Ravaton trató un número de heridas de espada que es probablemente difícil de imaginar hoy en día, en un mundo donde las heridas de espada y bayoneta no son más que curiosidades médicas. Hoy las heridas de cuchillo aún son comunes, pero probablemente menos que en un campo de batalla de la Guerra de los Siete Años, y su efecto va a ser muy diferente que el de una espada. Aunque se discuten brevemente algunas heridas invariablemente mortales, mayoritariamente se expande en aquellas que pudieron ser tratables, al ser un manual de cirugía y no uno de medicina forense. Los detalles de los duelos en sí son desafortunadamente bastante escasos, a menos que afectaran el tratamiento.

4. CLASIFICACIÓN DE LAS HERIDAS REGISTRADAS POR EL DR. RAVATON

A grandes rasgos, las heridas registradas en el tratado del Dr. Ravaton se pueden clasificar de la manera siguiente:

A) Heridas de estocada (en general)

-Estocadas a la cabeza

-Estocadas al pecho

-Estocadas al abdomen

-Estocadas a las extremidades

B) Heridas de corte (en general)

-Heridas de corte en el cráneo, pecho y abdomen

-Heridas de corte en extremidades (en general)

-Heridas de corte en extremidades superiores

-Heridas de corte en extremidades inferiores

4.1 HERIDAS DE ESTOCADA

Las estocadas al cráneo raramente penetraban, incluso con bayoneta, pero podían causar severo trauma craneal si eran hechas con fuerza. El cerebro está bastante bien protegido contra estocadas que solo pueden entrar por algunas pocas porciones del cráneo. Las estocadas al cuerpo son, por lejos, las más mortales, incluso más si caen al corazón. Las estocadas a ese órgano son, de acuerdo al autor, nunca indicadas para la atención del cirujano. Ravaton sigue la opinión prevalente de la época de que las estocadas son más letales que los cortes, al menos respecto de los pacientes que le fueron traídos.

En los siguientes apartados presentaremos algunos testimonios del Dr. Ravaton sobre esta clase de lesiones.

4.1.1. ESTOCADAS A LA CABEZA

He aquí algunos apuntes del Dr. Ravaton sobre esta clase de estocadas:

– “Las estocadas de espada a la cabeza que son realizadas con fuerza pueden penetrar el cerebro a través de las órbitas, la nariz o la boca, y causar una muerte rápida.”

– “Dos sargentos del Regimiento Louvigny esgrimieron en un cabaret con sus espadas envainadas. Uno de ellos recibió una estocada en la cavidad nasal y cayó muerto. Le abrí y descubrí que la punta había roto el hueso esponjoso y penetrado profundamente en el cerebro.”

– “Algún tiempo después fue traído a este hospital un soldado de Tallart que había recibido una estocada similar en la boca. Había perdido la consciencia, cayó en convulsiones y murió tres horas después. Le abrí y descubrí que la punta de la vaina había penetrado el cerebro por el gran agujero del occipital.”

– “Dos oficiales lucharon en los bosques cerca de Landau para terminar una vieja rencilla. Uno de ellos recibió una estocada que entró justo sobre el canto interior del ojo derecho, cerca de la nariz, y cayó muerto. La apertura exterior era tan pequeña que, incluso con la opinión del Cirujano Mayor del Regimiento, sus camaradas dudaron de que esta fuera la única causa de muerte. Fui consultado, abrí el cerebro y encontré la punción de un lado al otro.”

– “Aquellas estocadas que no son penetrantes pueden impactar los huesos del cráneo de forma lo suficientemente violenta para causar complicaciones. Si, por el contrario, sólo afectan a los músculos, membranas, la lengua, etc, y están sin hemorragia, las complicaciones son mucho menores. Podemos presumir que, si el globo ocular es afectado, se podrá perder el uso de ese órgano.”

– “Estocadas de espada al cuello, con lesiones de la médula espinal, de arterias y nervios de cierto volumen, son mortales o muy peligrosas”.

– “Aquellas (estocadas) que afectan el esófago y la tráquea presentan dificultades. Todas las otras estocadas al cuello pueden que sólo afectan la piel o el tejido graso usualmente sanan bien.”

– “Vi muchas estocadas de bayonetas en los huesos del cráneo, de los cuales, aun siendo superficiales, dieron muchas dificultades para el proceso de recuperación, dado que la violencia del impacto había agitado el cerebro y rasgado el periostio”.

Adicionalmente, Ravaton describe a un soldado irlandés del Regimiento Dilon que recibió una estocada de bayoneta en la coronilla que descubrió parte del hueso parietal. Comenzó una infección y las cosas se vieron severas, pero después del tratamiento mostró signos de mejoría después del tercer día. También cuenta sobre un soldado del Regimiento de la Reina que recibió una estocada de espada al ojo derecho durante un duelo, el que le rompió el hueso lagrimal. Apareció con su ojo derecho inflamado y le fue suministrado solamente un vendaje. Ravaton le examinó el ojo al día siguiente cuando las cosas comenzaron a empeorar. Después de remover algunos fragmentos de hueso y otros tratamientos, el ojo pudo ser salvado. En Setiembre de 1736, un oficial del Regimiento de la Marca recibió una estocada durante un duelo que entró por el medio de la mejilla derecha y salió por fuera de la oreja izquierda. El oficial estaba perdiendo mucha sangre a través de su boca. Después de varios días de vendajes y tratamiento, la herida acabó cerrada, pero el movimiento del cuello permaneció dificultoso. En otra ocasión, un soldado del Regimiento de Alsacia recibió durante un duelo una estocada de espada debajo de la oreja derecha, cerca de la articulación de la quijada. A esto le siguió una violenta pérdida de sangre. Ravaton usó cada truco en el libro para tratar de parar el sangrado durante 7 horas, incluyendo polvos de vitriol, sangre de dragón (resina de una planta) vendas y yesca, todo en vano. El hombre murió en sus brazos. La autopsia reveló que la estocada había cortado la arteria carótida de forma limpia. En otra oportunidad, un “Dragoon” del Regimiento Beaufremont recibió una estocada de espada en la boca en Marzo de 1735. La espada había traspasado el esófago y salido justo al lado de la vértebra del cuello por el lado izquierdo, con mínima hemorragia. El soldado se creyó perdido, pero sanó muy rápidamente y obtuvo el alta en un par de días. Ravaton cita otros dos casos que sanaron bastante rápidamente de estocadas al cuello, incluyendo una que perforó la tráquea.

Una cosa que sacar de estos casos es lo difícil que es llegar al cerebro con una estocada (usando smallswords, broadswords, sables o bayonetas, obviamente descontando martillos de guerra o saetas de ballesta). El cráneo es bastante resistente a estos, y los pocos casos presentados por Ravaton donde la hoja logró encontrar su camino parecen ser increíbles casos de suerte (o más bien mala suerte) con la hoja logrando perforar ciertas partes de la cavidad ocular, la cavidad nasal o por una increíble chance, a través de la boca mientras el oponente tenía la cabeza en un ángulo favorable para alcanzar el agujero occipital. Un esgrimista muy experimentado puede ser capaz de alcanzar los ojos, pero los otros objetivos parecen ser muy difíciles para siquiera contemplarlos.

4.1.2. ESTOCADAS AL PECHO

Nuevamente, veamos algunos de los testimonios del Dr. Ravaton:

– “Las estocadas de espada al pecho son superficiales o penetrantes. Las superficiales deben ser consideradas como simples heridas, pero aquellas que penetran en la cavidad pectoral pueden tener una infinidad de direcciones diferentes, y afectar muchas partes esenciales, así que deben ser consideradas muy peligrosas (…).”

– “Las estocadas de espada al pecho que abran los ventrículos del corazón o los vasos sanguíneos mayores nunca son traídas a la atención de los cirujanos, y por consecuencia no merecen detalles. Aquellas que atacan la médula espinal son intratables.”

– “Aquellas (estocadas) que abren vasos sanguíneos y cortan nervios de menor volumen, o que afecten el esófago, la tráquea, el pericardio o las superficies de las fibras del corazón, a pesar de ser muy severas, no están excentas de soluciones.”

– “Muy a menudo sanamos heridas a los lóbulos de los pulmones y a las cavidades pectorales. Si el canal torácico o la vena azygos fuera abierta, el herido languidecerá y morirá de hemorragia interna.”

Ravaton deja bastante en claro lo mortales que pueden ser, con una multitud de casos que terminan con la muerte del paciente. En una era sin anestesia, operar en el pecho era un procedimiento muy difícil de realizar, si es que no era imposible. Hasta la Primera Guerra Mundial, las heridas penetrantes en el pecho eran todavía consideradas las más mortales y en muchos casos imposibles de tratar. Entre los casos interesantes están el de un soldado del Regimiento Lorraine, que en un duelo recibió estocadas en ambos muslos, antes de recibir una estocada en el cuerpo, que le derribó. Las dos heridas a los muslos sanaron fácilmente. La herida al abdomen traspasó el hipocondrio derecho y salió a través del cuadrado lumbar izquierdo. El hombre estaba con mucho dolor, sufrió de ictericia y excretó gran cantidad de sangre, pero fue capaz de irse más o menos después de 15 días. Ravaton cita este caso principalmente como una curiosidad médica.

4.1.3. ESTOCADAS AL ABDOMEN

He aquí algunos apuntes sobre esta clase de estocadas:

– “Las estocadas en el abdomen bajo son generalmente más severas que aquellas del pecho, no debido a la naturaleza de la lesión, ni tampoco a la particular composición de estas partes, sino por la dificultad para evacuar los líquidos que son derramados.”

– “Las estocadas de espada en el abdomen que abren la aorta, la vena cava, las venas y arterias ilíacas y el tronco celíaco, las renales, la vena porta cerca del hígado y una infinidad de otras venas de grandes volúmenes, o que cortan grandes troncos nerviosos o penetran la médula espinal, dejan tan pocas soluciones para sanar que sería deshonesto entrar en detalles respecto a este tema. Aquellas (estocadas) que pasan del abdomen bajo al pecho son muy peligrosas, especialmente si la parte tendinosa del diafragma fue afectada a su extrema sensibilidad y las complicaciones que le acompañan.”

– “No es lo mismo con estocadas que afectan el epiplón, el hígado, el bazo, el páncreas, los riñones, la vejiga, el estómago y los intestinos. Estos pueden ser sanados si las estocadas están solo rasgando su superficie, pero si la cápsula de Glisson resulta abierta, así como la vesícula biliar, el bazo, la apertura en fisura a los bazos sanguíneos y nervios, el páncreas, los riñones, los uréteres y la pelvis renal, las aperturas superiores o inferiores del estómago, la apertura de la vejiga y las vesículas seminales; aquellas pueden llevar a complicaciones irremediables.”

Como podemos ver, las estocadas dirigidas al abdomen son más severas que las dirigidas al pecho por la dificultad de evacuar los líquidos orgánicos que son derramados a causa de la perforación causada, y se pueden producir infecciones graves que afecten a múltiples órganos.

4.1.4. ESTOCADAS A EXTREMIDADES

Comentarios del Dr. Ravaton:

– “Las estocadas de espada a las extremidades superiores e inferiores que abren las arterias braquiales o crurales por sobre sus divisiones demandan que la extremidad sea amputada sin demora para asegurar la vida del herido.”

– “La apertura de las principales arterias del antebrazo o la pierna y la lesión de los grandes troncos nerviosos cortados en su base se vuelven a menudo irremediables si aparece fiebre, ya que la hemorragia a menudo reaparecerá, lo que dará mucha ansiedad y dolores al cirujano, y pondrá al herido en peligro creciente. La ruptura de los grandes troncos nerviosos destruye la sensibilidad, el movimiento, y causa que la extremidad se reseque.”

– “Estocadas a las extremidades que penetran las cavidades articulatorias con ruptura de los ligamentos y tendones son siempre muy desafortunadas. La pluralidad de estas secciones, la situación y el tamaño de la herida agravarán la enfermedad.”

Ravaton también describe un episodio en el que en Corneta del Regimiento Beaucaire, regresando de las Guerras Alemanas de 1736, peleó un duelo contra un teniente. Como resultado, el Corneta recibió una estocada en el muslo derecho. La hemorragia fue violenta y el Cirujano Mayor llevó al herido a la casa de un campesino cercano. Ravaton llegó y encontró al herido con intenso dolor. El Doctor estaba extremadamente sorprendido de que ninguno de los oficiales presentes pensara en poner una ligadura en la herida para detener el sangrado, lo que podría haber salvado su vida. Utilizó su ligadura de sangría y le dio ánimos, pero fue demasiado tarde y el paciente falleció. La autopsia reveló que la vena y la arteria femorales habían sido abiertas. En otro apartado, un granadero de Perigord recibió, en marzo de 1731, una estocada al muslo derecho. El soldado solo visitó el hospital cinco días después, quejándose de intenso dolor y sufriendo de una fiebre alta. Ravaton, tras varios tratamientos de poco éxito en el soldado, encontró y abrió un bulto bajo la fascia lata, del cual emanó una gran cantidad de pus, encontrando para su gran sorpresa, un pedazo de la espada de media pulgada de largo, atascada en el hueso. El doctor consiguió removerla y el paciente eventualmente se recuperó. Ravaton comenta sobre lo raro que es encontrar un cuerpo extraño incrustado en el hueso, y que muy pocas menciones son hechas de aquellos casos en los anales de la cirugía. Un soldado suizo en el regimiento de Brendelé recibió una estocada de sable en medio de la cara interna del brazo derecho, la cual abrió la arteria braquial. Como el paciente era joven y se encontraba de buena salud, se dudó sobre si amputar. En lugar de ello, se decidió simplemente ligar la arteria y vendar la herida. En la mañana, el brazo del soldado estaba infectado, pálido e inflamado. Ravaton se decidió finalmente por amputar y el soldado estuvo nuevamente de pie después de un mes. En marzo de 1747, Sieur Legrand, un comediante de la Corte Palatina, había recibido 22 días antes, una estocada de espada en la muñeca, que entraba por la arteria y no mostraba señal de una herida de salida. La pérdida de sangre continuó a pesar los esfuerzos. Después de la visita del Dr. Ravaton, el paciente pareció estar fuera de peligro, pero cuando estaba a punto de irse, la hemorragia comenzó una vez más y nada pudo hacerse hasta que Legrand expiró. Ravaton hizo una autopsia en frente de muchos cirujanos y médicos, y descubrió que la estocada había recorrido todo el camino del brazo hasta el pecho, siguiendo el camino de la arteria, la que estaba completamente separada de los tejidos vecinos.

4.2. HERIDAS DE CORTE

Con respecto a esta clase de heridas, el Dr. Ravaton comenta lo siguiente:

– “Las heridas cortantes son en general menos severas que las estocadas debido a que causan heridas en la superficie del cuerpo, por lo cual la entrada es más grande que la base, y así el cirujano puede ver a primera vista lo que necesita hacer (…). Las heridas cortantes que afectan solamente la piel son más o menos severas dependiendo de sus direcciones y las partes afectadas. Su dirección les volverá severas si la piel es cortada transversalmente, esto quiere decir, contraria a los pliegues naturales de la piel.”

– “Las partes afectadas son también diferentes entre sí. Las heridas de la piel que cubren el codo, la mano, las rodillas y el pie son más severas que otras partes. Aquellas de la cara demandan particular atención con tal de evitar deformidades. (…). El cuerpo carnoso de los músculos podría haber sido totalmente cortado o parcialmente, dependiendo de la dirección de las fibras, o transversalmente. El peligro aumenta en proporción de la pluralidad de la división y la función de los músculos cortados.”

– “Una lesión de los tendones extensores y flexores de la pierna, el tendón de Aquiles, los extensores del pie y los dedos, el flexor del antebrazo, los extensores y flexores de la mano y los dedos forman heridas muy severas, que son a menudo acompañadas de grandes complicaciones y las cuales traen infinitas dificultades en su recuperación.”

“Hay un principio de la Escuela, el cual es todavía seguido el día de hoy, que dice que un tendón a medio cortar causa complicaciones desastrosas que solo pueden ser evitadas terminando de cortar el tendón. Este principio es falso, porque cuando quieres reunir un tendón cortado necesitas flectar la extremidad para conectar los extremos, y así se da que el presunto tirón debe terminar. Pero lo que responde la pregunta sin ninguna duda son los infinitos números de reuniones de tendones, más o menos considerable, que he tenido la oportunidad de hacer. Nunca tuve que recurrir a este cruel método incluso cuando observé, antes de cerrar una herida, que muchos tendones habían sido cortados a medias.”

– “Heridas de cortes que cortan huesos abarcan también toda la sección de la piel, vasos sanguíneos, tendones y ligamentos que les cubren y se encuentran en su dirección. Estas heridas complejas son más o menos severas de acuerdo a su localización, el número de partes carnosas divididas y el volumen de vasos abiertos, etc. Presentan diferentes indicaciones curativas unas de las otras debido a que la hemorragia demanda primero la ligadura de los vasos sanguíneos abiertos, limpiar o la aplicación de astringentes sépticos. La herida del hueso puede también estar acompañada de astillas que tienen que ser removidas antes que la herida sea cerrada.”

– “Pedazos de piel y carne que estén parcialmente separadas sólo demandan ser reunidas. Aquellas con partes de huesos unidas a ellas demandan una examinación particular para reconocer si partes del hueso están divididas, ya que en este caso necesitarás delicadamente extraer las astillas y entonces cerrar la herida.” – “Las extremidades completamente separadas del cuerpo no demandan explicación, ya que la experiencia a menudo me convenció de la imposibilidad de su reunión.”

4.2.1. CORTES AL CRÁNEO, EL PECHO Y EL VIENTRE

He aquí algunas observaciones realizadas por el Dr. Ravaton:

– “Los cortes que impactan el cráneo con fuerza y violencia son muy severos, incluso si la herida en la piel es ligera. Aquellos que forman grandes heridas y aquellas que rebanan a través del cráneo son infinitamente menos severas. Las razones para esta diferencia son que en el primer caso el cráneo podría haber sido agitado y que podría haber una efusión de sangre en el cerebro la cual es a menudo ignorada por bastante tiempo. Mientras en el segundo caso, el shock en el cerebro es menos de temer y puedes rápidamente ver lo que necesitas hacer. Este es el por qué las heridas penetrantes al cráneo son menos severas que aquellas que afectan profundamente a los huesos.”

– “Heridas de cortes a la cara son a menudo menos severas que aquellas del cráneo. Pueden ser limitadas a la piel, afectar los huesos y separar completamente uno del otro.”

– “Aquellos (cortes) del cuello son más o menos severos dependiendo de las partes afectadas. La sección de las carótidas es fatal, aquella de la tráquea, el esófago y los músculos flexores de la cabeza son muy severas.”

– “He visto heridas de pecho hechas por sables que cortan las clavículas, las escápulas, otras una o muchas costillas o el esternón sin lesiones a las partes contenidas en su interior, o que afectaron más o menos los pulmones.”

– “Heridas de corte que abren la cavidad del abdomen bajo son generalmente muy severas porque la evacuación de los intestinos o el epiplón, que siempre les acompaña, y las lesiones a estas vísceras. Heridas situadas en la región hipogástrica son más severas que en las regiones superiores, por la sección de las aponeurosis de los músculos que nunca se reúnen, a lo cual siempre le siguen hernias.” – “Aquellos que cortan las fibras musculares de forma diagonal son, por decirlo simplemente, irreparables, por la precipitada caída de una gran sección de los intestinos, por la dificultad para contenerlos, y por el movimiento que esta cavidad opone para la reunión de esta división.”

Ravaton describió muchos cortes a la cabeza, afectando el cerebro de distintas maneras, y con el paciente sobreviviendo o no, lo que significa que el cráneo es definitivamente más fácil de cortar que de perforar. En una ocasión relata un episodio donde dos granaderos del Regimiento Saint Germain se acuchillaron entre sí. El primero recibió un corte de sable a lo largo de la sutura sagital que no alcanzó el cerebro, dos cortes en el lado derecho de la coronilla que causaron astillas, la oreja derecha fue amputada, la nariz estaba a medio cortar, dos cortes en la mano derecha con lesiones a los tendones y tres en el codo junto con dos dedos de la mano izquierda amputados. Tras los tratamientos dejó el hospital después de 65 días. El otro granadero también tenía un corte en su parietal derecho, el cual había fragmentado una pequeña porción del hueso, dos cortes ligeros en la barbilla, uno ligero en la muñeca izquierda y otro que cortó a través de múltiples tendones de la mano derecha. Las heridas de las manos sanaron rápidamente, pero después de unos días sufrió de entumecimiento en su brazo izquierdo, fiebre fría y presión en su cabeza, y pronto las extremidades del lado izquierdo terminaron paralizadas. La quijada y la lengua también se entumecieron. El paciente cayó inconsciente y murió en convulsiones. Ravaton notó que la sangre se había acumulado en el cerebro. Estos síntomas dan a entender un infarto intracerebral. Ravaton estaba sorprendido por el resultado, dado que pensó que el primero estaba en peligro más inmediato que el segundo. Su hipótesis era que el primer paciente tenía un cráneo más denso o que el sable estaba más afilado y había penetrado el cráneo más de lo que agitó el cerebro, causando, irónicamente, menos daño.

Ravaton también describe otras múltiples heridas a la cara, de las cuales dijo que reparó una prodigiosa cantidad, incluyendo narices cortadas, orejas, mejillas e incluso párpados y quijadas bajas. Cortes al cuello también fueron descritos, incluyendo pacientes sobreviviendo cortes a la vena yugular o a la tráquea. Sobre lo último, Ravaton nos asegura que las heridas a la tráquea tienden a sanar bien a menos que estén acompañadas por lesiones a los vasos sanguíneos vecinos.

4.2.2. CORTES A LAS EXTREMIDADES

Con respecto a este tipo de heridas, nuestro autor comenta lo siguiente:

– “Vi tantos cortes de sable a las extremidades que sería abusar la indulgencia del lector el reportarlos todos. Me limitaré a elegir aquellos que parecen los más interesantes y los más apropiados para la instrucción de los cirujanos jóvenes.

– “Cortes de sable a las extremidades superiores, también como a las inferiores, pueden seguir un número infinito de direcciones y formar divisiones más o menos profundas y anchas. Estas divisiones pueden afectar solo a la piel, o a la grasa, la carne, los vasos sanguíneos, los tendones, los huesos e incluso a extremidades completas como vi muchas veces.”

– “Las heridas que van a través son generalmente más severas que aquellas hechas en la dirección de las fibras del músculo y las arrugas de la piel. Aquellos que están acompañados de la apertura de la arteria braquial, o la crural por sobre su división, necesariamente llevan a la pérdida de la extremidad. Si las grandes ramificaciones de nervios fueran destruidas en su origen, la extremidad se marchitará, se debilitará, perderá movimiento, sensación, etc.”

– “Los más ordinarios cortes de sable que son todavía muy severos son aquellos que después de cortar numerosos tendones y huesos abren las articulaciones. Vi un infinito número de este tipo en la muñeca. Heridas a través del codo, que abren la articulación, también oponen un montón de resistencia.

4.2.2.1. CORTES A LAS EXTREMIDADES SUPERIORES

– “Los cortes de sable a las extremidades superiores son generalmente menos severos que aquellas en las extremidades bajas, suponiendo una lesión equivalente en ambas partes. Es fácil el sentir esta diferencia si somos conscientes de que el regreso de la sangre es realizado más fácilmente hacia el brazo que hacia la pierna debido a que la pierna soporta el peso del cuerpo, que tiene más volumen y largo. Mientras el brazo puede ser apoyado por un cabestrillo, la pierna puede solamente recibir esta salvación a través de la cama. Además del volumen de sangre que está circulando en ella, la dificultad del retorno le fuerza a ir contra su propio peso.”

Ravaton cita algunos pocos casos aquí que son muy interesantes para personas practicando sable militar, ya que el brazo es a menudo un objetivo primario. El primero es un sargento, maestro de esgrima en Regimiento Saint-Germain, el cual entra en un duelo con el Maestro de Espadon de Batallón de Granaderos de la Milicia de Montpellier. El sargento recibió un corte de sable a la parte superior del brazo derecho, el cual separó una gran porción del músculo deltoide y cortó a través del hueso del brazo. Ravaton pensó que el brazo tendría que ser amputado debido a la gran hemorragia, que indicaba que la arteria braquial había sido cortada. Ravaton exploró la herida y descubrió que no era el caso. Así, trató la herida exitosamente, y el sargento fue enviado a casa. Sin embargo, su mano y la articulación del hombro quedaron debilitadas, y el brazo completo se demacró.  En otro de sus testimonios menciona a un húsar del Regimiento Berchiny que recibió un corte de sable en un duelo, y que cortó el cúbito del brazo derecho, cerca del codo. Ravaton removió algunas de las astillas del hueso. La herida se recuperó en 53 días. En 1732, un granadero de Regimiento Aunis apodado Bonne-Nouvelle (Buenas Noticias) recibió un corte a la cara externa y baja del antebrazo derecho. Este corte pasó a través del cóndilo bajo del cúbito también como por los tendones extensores de los carpos y los músculos de los dedos. El sable no estaba muy afilado, y desgarró a través de estas partes más que cortarlas. Ravaton realizó una serie de tratamientos que no describiré aquí, excepto por uno bastante original: El paciente tuvo que regularmente pasar su mano a través del cuello de un toro recién degollado. El “tratamiento” no hizo mucho, y el soldado fue lamentablemente enviado a casa. Sin embargo, 14 años más tarde, Ravaton se encontró con el hombre otra vez, el que se había recuperado completamente. En 1747, un soldado del Regimiento de Alsacia recibió un corte en la cara interna del antebrazo, con resultados bastante similares al caso anterior. La recuperación fue mucho más rápida, posiblemente porque ninguna infección se alojó, pero la mano permaneció débil después de un mes. Tres meses después, el paciente ya se había casi completamente recuperado. Jacob, otro soldado del Regimiento de Alsacia, recibió en su mano derecha un corte con el lomo de la punta de un sable, que comenzaba a dividir la mano bajo el hueso trapecio. Este corte bajaba a través del ligamento anular, todos los tendones flexores de los dedos y parcialmente aquellos de la mano. Este soldado no fue tan afortunado, ya que muchos de los ligamentos afectados tuvieron que ser cortados; la herida sanó en 18 días.

4.2.2.2. CORTES A LAS EXTREMIDADES INFERIORES

Algunos apuntes del Dr. Ravaton sobre estas lesiones:

– “Los cortes a las extremidades bajas que abren la arteria crural llevan rápidamente a su pérdida. Es decir, la necesidad de la amputación del muslo.”

– “Aquellos que cortan el musculo transversalmente, particularmente la fascia lata demanda un tiempo considerable para su sanación.”

– “Aquellos que afectan la patela, el tendón extensor de la pierna o que abren la articulación de la rodilla son acompañados de grandes problemas, y el herido tomará un largo tiempo para sanar.” – “La lesión de los huesos de las piernas, de la membrana que cubre la parte externa de los músculos, aquella del tendón de Aquiles, del ligamento anular, de los tendones extensores del pie y los dedos siempre causan muchos problemas y largos períodos de tiempo para su sanación. Esta curación solo restaura parcialmente el movimiento de las extremidades afectadas.”

5. ANÁLISIS CONTEMPORÁNEO CON RESPECTO A LA ESGRIMA HISTÓRICA

Ahora que tenemos una mejor idea sobre lo que implicaba en el siglo XVIII recibir estos distintos tipos de estocadas y cortes al cuerpo, podemos entrar más en perspectiva y analizar el valor que este cuerpo de conocimientos podría tener en la práctica y comprensión de la esgrima histórica. En esta ocasión solo nos remitiremos de forma breve al sparring moderno y al duelo histórico, pues abarcar un rango mayor de escenarios constituiría una labor demasiado grande para el presente artículo.

Todos los practicantes de este arte sabemos que existen diferencias sustanciales entre el duelo histórico y el sparring (combate simulado). La intención del sparring es permitirnos aprender y aplicar técnicas de esgrima en un contexto no cooperativo de manera relativamente segura, por lo que las lesiones sufridas también son de una naturaleza muy distinta a la del duelo histórico. Por otro lado, el duelo histórico tuvo sus propias variaciones e intenciones dependiendo del período y contexto en el que estos se llevaron a cabo, lo que a su vez desembocaría en distintos tipos de lesiones; por ejemplo, si tomamos el contexto de las Fetschules germánicas durante el tiempo en el que tratados como los del maestro Joachim Meyer estuvieron en boga, podemos ver que estos “duelos” respondían a un orden más deportivo en el que no se buscaba asesinar al oponente, sino vencer a través de la superioridad técnica o al derramamiento de la primera sangre, llegando al punto de prácticamente eliminar las estocadas por considerarse peligrosas (lo cual, empero, no impidió que ocurrieran accidentes o excesos desafortunados en los que varios esgrimistas perdieron la vida); asimismo, también encontramos tratados como el del maestro italiano Ridolfo Capo Ferro en los que se recalca la importancia de acabar un duelo efectuando una herida mortal (generalmente estocadas) contra el oponente, sistemas como la Verdadera Destreza española en las que se adopta un enfoque más defensivo para salvaguardar la vida propia e incluso la del oponente, priorizando en muchos casos las heridas de corte con el propósito de lograr la primera sangre y evitar la muerte de uno o ambos contendientes, e incluso contamos con tradiciones como la de la esgrima polaca en la que el duelo entre dobles era rara vez a muerte debido al riesgo de que esto devenga en conflictos y venganzas que podían durar generaciones.

Ahora bien, volviendo al entorno contemporáneo, es posible establecer algunas acciones de gran valor para el arte derivadas del estudio de las heridas históricas, tales como la adaptación de una mirada médica durante el análisis de los combates y los asaltos en sala en un sentido táctico que ayuda a determinar cuáles fueron las acciones más eficientes, la implementación de mejores sistemas de puntaje en torneos para cada arma, el desarrollo de ejercicios y dinámicas que refuercen un enfoque “conservador de la vida” para evitar conductas excesivamente imprudentes con el fin de prevenir lesiones, entre otros.   

6. CONCLUSIONES

A la luz de todo lo expuesto por el trabajo y testimonio del doctor Hughes Ravaton, podemos extraer las siguientes conclusiones:

– Estudiar los resultados de los duelos es tan importante como estudiar los duelos en sí.

– El contexto histórico de la medicina sirve para entender más comprehensivamente los manuales, la efectividad de las técnicas, la intención de los autores y las capacidades del arma a enseñar.

– Siempre se deben revisar los criterios de control de fuerza (no aplicar más fuerza de la que se hubiera aplicado en un duelo histórico).

– Se deben definir claramente los criterios de sparring, con tal de definir las condiciones del combate, fijar ejercicios (objetivos) y la prioridad en los tipos de heridas y el control de fuerza.

– Se vuelve necesario estudiar y practicar el corte con espadas afiladas para entender no sólo su mecánica, sino que también su efectividad y capacidad de daño. -Se deben estudiar y entender los efectos a corto y largo plazo de la práctica de la esgrima histórica (lesiones comunes, fatiga de material, fuerza empleada, etc.).

7. BIBLIOGRAFÍA Y MATERIAL DE REFERENCIA:

-Chouinard, Maxime (2020) Very Perilous: A sword wounds compendium by the surgeon Ravaton (Disponible en: https://hemamisfits.com/2020/04/02/very-perilous-a-sword-wounds-compendium-by-the-surgeon-ravaton)

-Bonnafoux, Patrice, (2016) Self-defence against knife attacks: Evidence-based approach (Disponible en: https://www.urbanfitandfearless.com/2016/09/self-defence-against-knife-attacks.html)

-Marsden, Richard (2016) Historial European Martial Arts in its context, Tyrant Industries

-Marsden, Richard (2015) Polish Saber, Tyrant Industries

-National Geographic, (2017) A Machete Martial Arts Master Shares His Secrets | Short Film Showcase (Disponible en: https://youtu.be/7p_NUEn7F_g)

-Ravaton, Hugues (1768) Chirurgie D’Armée, Paris, (Disponible en: https://books.google.ca/books?id=hVNcAAAAcAAJ&dq=ravaton%20chirurgie%20d%27arm%C3%A9e&pg=PR1#v=onepage&q&f=false)

-Wauters S. et al. (2016) Injury profile of Longsword fencing in Historical European Martial Arts,

-Journal of Combat Sports and Martial Arts, Vol. 7, pp. 81-88

Esgrima Histórica Valdivia

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